Fabada asturiana
Las universalmente famosas fabes guisadas con chorizo, morcilla, tocino y lacón.

 

La fabada se consolidó en el siglo XIX debido a su implantación masiva en la dieta de los asturianos. La faba asturiana (alubia blanca, seca y extrafina), está protegida por una denominación de origen desde julio de 1990, un Consejo Regulador se encarga de certificar su autenticidad para defenderla de las muchas judías blancas de procedencia foránea que invaden el mercado.
 
 
Fabada asturiana

Ingredientes (para 4 personas)

½ Kg. de fabes asturianas
2 morcillas asturianas (secas, curadas al humo)
50 gr. de jamón
1 ó 2 chorizos asturianos
200 gr. de lacón
2 ó 3 hebras de azafrán
Aceite de oliva
Sal


 
Preparación

Es muy importante escoger les fabes, desechando las que tengan motas negras, mal color o cualquier otro defecto. Durante 8 horas las ponemos en remojo si se trata de fabes viejas y algo menos si son recientes. También echamos en remojo el lacón y el jamón pero en agua templada.

En una cacerola baja y ancha echamos les fabes y las cubrimos de agua fresca sobrepasando como un par de dedos. Con el recipiente sin tapar y a fuego vivo hay que llevarlo a ebullición. Tendremos que espumar pues enseguida aparecen espumarajos.

En una sartén, habremos deshumado previamente un decilitro de aceite de oliva introduciendo un trocito de pan que freiremos. Este aceite templado lo añadimos a la tartera, templado.

Disolvemos el azafrán en mortero con un poco de caldo de cocción, tras haberlo tostado en la sartén caliente, incorporamos a la tartera. Añadimos el lacón y el jamón, procurando que queden hacia el fondo para que no rompan les fabes en la cocción. Dejamos cocer unos cinco minutos con la tartera tapada. Espumamos de nuevo.

Añadimos los chorizos y morcillas (cerradas con palillos en los extremos). Hervimos durante cinco minutos y espumamos otra vez. Procuramos que la morcilla permanezca siempre cimera, para evitar que rompa. A partir de ese momento, empezamos la cocción definitiva a fuego lento y la cacerola tapada. Rectificamos de agua si es preciso. En todo momento, les fabes estarán cubiertas de agua, uno o dos dedos por encima.

Vigilamos la cocción y, de cuando en cuando, si descendiese el nivel de agua, añadimos. Las movemos asiendo la olla por las asas para evitar que se agarren. Dejamos reposar media hora con la tartera retirada.

 

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