Casco Antiguo
Situada en el centro urbano de Zaragoza donde se situa la ciudad romana, centrado en el cruce de las calles
Espoz y Mina y Don Jaime I, en las inmediaciones del museo Camón Aznar. Lo que fue Cesaraugusta, una extensión
de cincuenta hectáreas, y que hasta el siglo XIII estaba rodeada por la muralla que se levantó en el siglo III.

La primera transformación de la ciudad romana, del Casco, sigue a la apertura de la calle Nueva, dique en la muralla
que tendrá salida al extremo meridional de la plaza del Mercado.
La expulsión de los judíos y, más tarde, la de los moriscos supondrán reformas considerables en el cuadrante sureste.
Las sucesivas pestes que asolaron la traza romana aconsejarán a la nobleza el paulatino abandono del recinto amurallado,
anunciando lo que será el declive del viejo solar.
En los siglos XVI y XVII, La Seo y su entorno se consolida como el centro religioso y espiritual de la ciudad.
Será una zona de lenta evolución pero también se asentará como centro político y mercantil.
El casco romano no alterará su fisonomía en un buen período de tiempo, si bien debe reseñarse el inicio, en 1680,
de las obras del actual templo dedicado a Nuestra Señora del Pilar.
Con la desaparición de la iglesia de San Lorenzo, entre los siglos XVIII y XIX, y surgiendo en su lugar la plaza
San Pedro Nolasco, la degradación del barrio se hace preocupante. Una medida vendrá a contener parcialmente el
deterioro, la apertura de la calle Alfonso I, idea que llevó a cabo el alcalde Antonio Candalija.
En la década de los setenta comienzan las primeras actuaciones que intentan paliar su abandono. La Avenida César
Augusto se prolonga hasta el puente de Santiago a costa de las Calles Cerdán y Escuelas Pías.