Centro

El Coso, calle Espartero, plaza San Miguel, calle Coímbra, avenidas Cesáreo Alierta, San José, Tenor Fleta y Goya, calle Clavé, paseo María Agustín, puerta del Carmen y avenida César Augusto, vertebran este amplio sector de la ciudad que comprende algunos de sus espacios más característicos, junto con el Paseo de la Independencia y la Gran Via.

Tapas en el Centro Zaragoza En los siglos pasados fue el Coso el eje central de la vida ciudadana. Suntuosos palacios, conventos, el hospital, el teatro… se asomaban al Coso. Pero desde su trazado es el paseo Independencia el eje de la vida ciudadana. Ya no son palacios los que buscan un hueco en la calle más importante de la ciudad, pero en su lugar son todo tipo de comercios y establecimientos de hostelería.

Independencia, se llama así desde 1860; antes, Salón de Santa Engracia, tanto porque llegaba hasta la iglesia como por responder en lo urbano a un concepto más amplio que el de vía de tráfico.

Martín de Garay fue el impulsor del "paseo", a imitación de los "boulevares" de París, siendo el modelo elegido el Rívoli.

Crear "paseos" era una preocupación general debido a la necesidad de mejorar las condiciones higiénicas, abriendo grandes espacios en contraste con los hacinamientos de las calles; el cólera de 1834 hizo cambiar algunos hábitos. A renglón seguido de Independencia, que se acordó tuviera soportales, se pensó en levantar un monumento a los Sitios, pero tendría que llegar el Centenario para que solidificase la idea. El paseo concluía en la glorieta de Pignatelli, actual plaza de Aragón desde que se erigiera el monumento al Justiciazgo. Al comienzo de la década de los sesenta, el paseo fue transformado en avenida, para mayor disfrute del vehículo en detrimento del hombre. En la plaza de Aragón se tuvo la idea acertada de colocar las banderas de Zaragoza, Huesca y Teruel, capitales y provincias, a espaldas del monumento, y las de las cabezas de partido judicial.

La Exposición Hispano-francesa del Centenario de los Sitios elevó a categoría de zona residencial lo que había sido Huerta de Santa Engracia. Los edificios, no efímeros, que se construyeron -Escuela de Comercio, Museo de Bellas Artes, La Caridad-, marcaron el futuro de aquella parte de la ciudad.

Pasó la mejor época del paseo Sagasta, aquella en la que los edificios modernistas eran más. Pero la voracidad estaba en la primera etapa de desarrollo y nadie sabía conjugar el verbo rehabilitar y sí el verbo destruir. Los descendientes de los instruidos hombres de primeros de siglo XX derribaron lo que ellos habían levantado. No sólo fueron viviendas del paseo las que cayeron sino de perpendiculares como Bolonia y Cervantes. Por fortuna el criterio artístico recuperó su sentido y no le fueron amputados más relieves y herrajes, incluso otras construcciones se esmeraron en recuperar el pasado esplendor.

En la actualidad la zona centro de la ciudad de Zaragoza se convierte en lugar codiciado para el establecimiento de centros comerciales, viviendas de calidad e, incluso, aparcamientos subterráneos. Esto impide el desarrollo de grandes zonas verdes que puedan "decorar" su geografía urbanística.

Encontramos muchas y muy variadas propuestas para acompañar el paseo por esta Zaragoza. A la suculenta tradición de los fritos, las salmueras y los vinagres se unen propuestas de alta gastronomía.

 










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