La Almozara
Las primeras noticias de La Almozara datan del siglo XI. Se tiene conocimiento de una rica vega cultivada por
la acequia de La Almozara, sacada del río Jalón, probablemente la principal de una serie construida por los
habitantes de La Aljafería, que conformaban las huertas de la margen derecha del Ebro. Ya entonces había
cultivos de viñedos y olivares.

La acequia de La Almozara desaguaba a los pies de la Puerta de Sancho y marcaba el límite de la ciudad medieval
amurallada y el comienzo de la huerta. Era por tanto una zona extramuros.
Resulta paradójico pensar que una puerta de salida a una vega fuera a convertirse, muchos años después, en todo
lo contrario: una diminuta y estrangulante entrada a un barrio que sufrió tanto la contaminación y que respiró
tanto ácido sulfúrico que durante muchos decenios cambió su nombre por el de la "Química". Por si fuera poco, la
llegada del ferrocarril, primero, y de las carreteras, después, dividieron el barrio y lo aislaron del resto de
la ciudad. Sólo a finales del siglo XX y con la fácil sabiduría de la perspectiva, pueden verse las ventajas de
todas aquellas penurias.
Dicha división quedó de la siguiente manera: por un lado el barrio propiamente dicho, y por otro, la estación de
Caminreal y San Lamberto. Pero volviendo a la entrada del núcleo del barrio, es decir a lo que en tiempos fuera
la Puerta de Sancho, nos encontramos con otras edificaciones desligadas a la izquierda, frente al Palacio de la
Aljafería y dando a la confluencia del Paseo Mª Agustín y la avenida de Madrid. Estas casas han sido, hasta hace
unos años, vecinas de un cuartel, hasta la parcial rehabilitación de uno de los monumentos más importante de la
ciudad y sede de las Cortes de Aragón.
La Puerta de Sancho se ha convertido en la plaza de Europa, en la que se yergue un inmenso obelisco. Frente a la
plaza, una forma abstracta en acero inoxidable da entrada al puente de La Almozara que enlaza el Actur con los
paseos Mª Agustín, Echegaray y Caballero y, ya en el barrio, con la avenida Pablo Gargallo. Es, por tanto, el punto
de intersección de tres distritos. El puente comenzó siendo del ferrocarril. El primero existente empezó a funcionar
en octubre de 1870 y unía las estaciones del Norte -en el Arrabal- y Portillo, enlazando la línea de Alsasua a Zaragoza.
El corazón del barrio de la Almozara viene determinado durante casi cien años, de 1898 a 1983, por la instalación de la
fábrica Industrial Química. La empresa se constituyó en 1898 para la fabricación de ácidos y abonos. Renfe instaló un
apeadero para hacer llegar a la industria la materia prima. Esta línea de tren colapsará después el barrio, que sólo
tendrá como vía de acceso el cruce de las vías a través de la barrera del ferrocarril. Las primeras veinte viviendas
de la zona se levantarán para el personal de la Química. En 1938, se promueve la parcelación del barrio, los primeros
habitantes son trabajadores de la industria o del ferrocarril. Pero el poblamiento no llegaría hasta mucho después,
por lo que el grueso de obreros de la Química vendrán en su mayor parte de la vecina Delicias.
En la década de los cuarenta se construye en los terrenos municipales a la orilla del Ebro el "Tiro de Pichón", la segunda
sociedad deportiva privada más antigua de Zaragoza, después de Helios.
En los años sesenta, las calles del barrio, excepto Pablo Gargallo y el camino de La Almozara, eran de tierra. Entre ambas
se levantó el grueso de las viviendas. Las plantas bajas fueron ocupadas por talleres y almacenes que aún hoy abundan en el
barrio. El resto eran campos de alfalfa y algo de frutal.
A comienzos de los setenta el panorama no era demasiado halagüeño, muchos inconvenientes hacían que fuese muy difícil
vivir aquí. Tuvo que ser en los ochenta cuando La Almozara empieza a respirar; se consigue que la Química se traslade,
ese espacio pasa a ser urbanizable y surge el parque de La Aljafería. El último fleco que quedaba pendiente, la Compañía
de Industrias Agrícolas, fue demolida en 1992.
Hoy en día es un barrio nuevo y con grandes posibilidades.